26 de oct. de 2010

EN PELOTAS


En esta producción nos encargamos de la parte de Guión, espero les agrade. En Pelotas es una serie en comic, que se publica en la revista HABLEMOS DE BEISBOL

3 de ene. de 2010

La gran olvidada: La Fotonovela

Por: Friki
Si bien en estos años el cómic ha tenido su gran resurgimiento, y además se le ha comenzado a ver como una forma de arte y cultura como todas las demás, lo cierto es que tuvo su primer gran momento en las décadas de los treintas y los cuarentas, aunque en aquellos años se les veía aún de forma muy distinta. Pero mientras la historieta ganó un nuevo espacio, y evolucionó notoriamente, algunos otros géneros que tuvieron su gran momento quedaron en el olvido, a pesar de que llegaron a ser parte importante de la cultura popular. Estoy hablando de las ya legendarias fotonovelas.

De una forma muy elemental, pero las fotonovelas surgieron prácticamente junto con la fotografía, o cuando menos de la misma propiamente dicha. En cuanto la misma logró retratos más rápidos y nítidos, varios fotógrafos tomaban secuencias de una historia, en forma serializada. Sin embargo, eran más bien estudios, pues no existía un diálogo propiamente, sino que la historia se infería por las posturas de los modelos y los escenarios, y rara vez eran de más de diez imágenes. Para que realmente fueran consideradas como tales, se tendría que esperar al surgimiento de las formas de impresión más económicas.

La primera fotonovela propiamente dicha surge en Italia, como un inserto en la revista Grand Hotel. La sección, que se llamaba Almas Encadenadas, apareció por primera vez en 1946, y no sólo fue la primera como tal, con diálogos y estructura de cómic, sino que marcaría la dirección básica de las mismas, que fue el género rosa. La misma tuvo tanto éxito que, al año siguiente, era publicada de forma independiente a la revista que la vio nacer, creando alrededor de ella una gran cantidad de imitadoras, con lo que prácticamente surgió el género como tal. Ese mismo año, llegaría a España, donde si bien fue bien recibida, no pudo crecer demasiado debido al franquismo, aunque sirvió para que se creara un puente para Latinoamérica, en donde rápidamente adquirió carta de naturalización.

Durante aquellos años, las fotonovelas tuvieron una respuesta muy dispar en el mundo. Los intelectuales y los círculos las consideraban como una forma vulgar y desdeñable, pero al mismo tiempo eran de las publicaciones más vendidas en el mundo. De hecho, eran tan importantes que grandes luminarias como Sofía Loren y Gina Lollobrigida comenzaron sus carreras dentro de este medio, y fue de ahí de donde se impulsaron al cine.

En la década de los cincuentas, Francia publicaría la primera fotonovela erótica legal – pues éstas existían desde años antes – lo que abriría las puertas a un nuevo subgénero, la llamada fotonovela negra. Generalmente, como no todos los países eran tan liberales, se disfrazaba el erotismo dentro de historias policíacas o sensacionalistas, que se volvieron extremadamente populares en toda Europa. Estas llegaron de forma algo tardía a América Latina, apareciendo como tales a finales de esa misma década, aunque en México, tuvimos un curioso caso de evolución paralela.

Para el año de 1952, las fotonovelas románticas eran un auténtico fenómeno en nuestro país, donde existían cerca de cincuenta títulos distintos, aunque habrá que aclarar que muchos eran impresos por la misma compañía. Por aquel entonces, la lucha libre era uno de los deportes con más espectadores, por lo que el editor José Guadalupe Cruz no tardaría en sumar los dos elementos, lanzando en ese mismo año la fotonovela El Santo. Si bien no eran tan violentas como las fotonovelas negras – de hecho prácticamente no existía erotismo, pues el objetivo de Cruz era llegar a todas las familias – fue indudablemente un parteaguas, pues fue la primera en este país en no apoyarse en las historias románticas, surgiendo y desarrollándose al mismo tiempo que su contraparte francesa. La misma tuvo un éxito tal, que generó un género basado no sólo en luchadores, sino boxeadores y otros deportistas. El mismo Santo llegó a tirar hasta 900 mil ejemplares a la semana, que considerando la población de esos años, es una cantidad realmente considerable.

Un cambio importante a nivel estilístico, aunque no llegó a ser tan popular, se dio en los Estados Unidos en la década de los sesentas. En una época en donde no había aún videocassettes, se buscó como sacarle partido mercadotécnico a las películas de éxito, por lo que se creó el pic-mag. Este usaba fotogramas de las mismas cintas, formando con ellas una adaptación en fotonovela. Si bien tuvieron una respuesta relativamente buena, No pudo repuntar, principalmente porque al norte de la frontera no había la misma cultura de consumo de este medio.

Para la década de los setentas, llegaría la foto novela negra al país, y rápidamente comenzaría a captar al público masculino, cuando menos al principio. Pero curiosamente, dado que se identificaba al género más con una lectura femenina, ésta fue evolucionando, hasta convertirse en tragedias familiares: las víctimas seguían siendo mujeres, que generalmente eran víctimas de abusos o injusticias, pero que al final eran rescatadas por el héroe en turno, que las lograba redimir totalmente. De esa época fueron las famosas flores de cieno, como se les llamaba, que eran usualmente prostitutas y cabareteras, que acababan transformadas al final de la historia, convertidas en mujeres “honradas” gracias a la magia del amor verdadero.

A principios de la década de los ochentas, con el declive de los comics en general, las ventas de las mismas comenzaron a caer, al grado de que, para mediados de esa misma década, prácticamente habían desaparecido, y sólo sobrevivían como insertos dentro de revistas femeninas, tal y como habían comenzado su historia.

Cuando vino el boom del cómic, y se volvió a revalorizar toda aquella época, la fotonovela se volvió curiosamente la gran olvidada. Mucho tuvo que ver en ello la aparición de los videocassettes y, posteriormente, el DVD. Básicamente, cumplían la función de poder ver una historia una y otra vez, por lo que las publicaciones de este tipo habían sido ya sobrepasadas. Aunque tuvo también mucho que ver, que, incluso entre los lectores de comics de aquellos ayeres se le viera como una forma inferior de lectura. En esa visión, el machismo rampante tuvo mucho que ver.

Curiosamente, a mediados de la década de los noventas tuvo un renacimiento bastante súbito, y en una vertiente totalmente inesperada. Coincidiendo con un momento en que las normas de censura disminuyeron de forma notable, surgió toda una oleada de historias en formato de libro popular, pero con historias abiertamente pornográficas. Curiosamente, ese tipo de revistas sigue apareciendo hasta la fecha, pero dado su carácter básicamente desechable, no podemos encontrar realmente algún título que pudiéramos decir que repuntara, pues los compradores lo suelen adquirir dependiendo de la portada, sin detenerse muchas veces a ver el título de la misma. Actualmente, es la única forma de fotonovela que sigue circulando en forma regular, y con un suficiente nivel de ventas como para sostenerse como negocio.

Hasta la fecha, incluso los artistas más innovadores dentro de la historieta han dejado de lado a la fotonovela, y a lo más integran fotomontajes o collage a ciertos trabajos, pero nada como lo que se hacía en la época de oro de las mismas. Para todos aquellos que tienen inquietudes narrativas, y están interesados en hacer algo nuevo, esta podría ser una excelente oportunidad, en especial en una época en la que la tecnología computarizada nos permite hacer verdaderas maravillas con las imágenes fotográficas. La fotonovela tuvo su gran momento de gloria, que puede regresar si nos lo proponemos.

28 de sept. de 2009

El regreso de la fotonovela


Cuando ya todo parecía estar escrito, los !genios¡ del Teatro Contemporáneo de Maracaibo vuelven a sorprendernos con una propuesta nueva en un formato que muchos consideraron caduco: la fotonovela.

Sus propuestas van desde la historieta de súper héroes de humor hasta la sátira política aderezada de denuncia, pasando claro está, por la novela dramática de personajes actuales y en locaciones urbanas de fácil reconocimiento.

Sus producciones bandera (Mandoka, Andreina Soto la hija de Cándida y Karina) todavía son comentadas en una urbe tan difícil como Maracaibo, por el fino humor que manejaron, la calidad en la producción, los geniales guiones y la correcta utilización de los nuevos recursos tecnológicos de edición y montaje.

Fueron miles los lectores que diariamente siguieron las aventuras de los personajes de las historias, y muchos más lo que se sorprendieron al ver que una propuesta gráfica dejada a un lado (la fotonovela) podía convencer todavía a los lectores a seguir una trama rosa en papel. Para ver que cosas hacemos visita: www.tcmproducciones.blogspot.com

18 de may. de 2009

TCM PRODUCCIONES
En la historia de la comunicación en Venezuela las primeras Radionovelas iniciaron a principios del siglo XX. Quien no tenía un televisor se entretenía escuchando las Radionovelas.


Ahora en plena época del Internet, el Facebook, los Blackberry y sin saber que otra invención puede estar en camino nos interesa retomar el drama humano, la historia urbana, la historia rural, el caminante, el amor frustrado, la idiosincrasia, la ocurrencia, la juventud, la vejez, la incertidumbre, la ocurrencia, la oportunidad, los sueños, la leyenda, la verdad en sí... la circunstancia, lo cotidiano, la vida misma.


Cada día en la vida del desconocido es un cuadro, cada cuadro es un momento especial, es un reflejo, una fotografía, una historia particular.


La propuesta es realizar, para ustedes, estas historias en formatos de Fotonovelas y/o Radionovelas, para presentárselas a su público con la más sana intención de vivir a la familia y expandir los sentimientos humanos a todos los lectores y/o radioescuchas.